Érase una vez dos hermanos, Baldomero y José.

Vivían con sus padres y hermana en un pequeño pueblo de la localidad de Toledo, llamado Los Cerralbos.

Desde pequeños, su relación se basa en la confianza y complicidad, únicamente tenían que mirarse para entender lo que le quería decir el otro. Antes de cumplir la mayoría de edad, decidieron trasladarse a Madrid ya que deseaban crear una empresa familiar.

Tras mucho esfuerzo y dedicación, su sueño se hizo realidad. El negocio comenzó en puestos de mercados como el Mercado de San Roque, llegó a tal crecimiento que ambos hermanos tuvieron que buscar un lugar con otras características: una nave.

A los veintidós años, el hijo de Baldomero, Javier Díaz, emprendió la aventura de adentrarse en el negocio familiar. Tanto su padre como su tío, le enseñaron todo lo necesario para realizar el trabajo. Cuando los hermanos decidieron jubilarse, Javier se convirtió en el jefe.

A día de hoy, mantiene los valores inculcados.

Pollería Javier Díaz